Prueba de redacción en castellano

Hay dos actividades —muy relacionadas entre sí— que cualquier abogado realiza todos los días de su vida en el ejercicio de la profesión: escribir y argumentar. Es más, de muy poco sirven todos los conocimientos teóricos de derecho que se posean si se carece de capacidad para transmitirlos. Por ello, es fundamental que el abogado domine la palabra escrita y las herramientas lingüísticas con las que construir textos correctos, claros y convenientemente estructurados.

En la prueba de redacción en castellano sobre un tema de actualidad se evalúa la capacidad lingüística de los candidatos desde una triple perspectiva: corrección en sentido estricto (respeto de las reglas ortográficas y gramaticales, y manejo apropiado del léxico), adecuación estilística del texto (claridad, orden, precisión, ausencia de reiteraciones y de otros vicios de estilo) y construcción argumentativa (desarrollo organizado de ideas interrelacionadas, empleo de marcadores discursivos oportunos y extracción de conclusiones).

Para la preparación de la prueba, además de las obras sobre norma lingüística publicadas por la Real Academia Española (ortografía y gramática), se recomienda la consulta de manuales de estilo o de otras publicaciones. En concreto, por su calidad, son muy útiles los dos volúmenes dirigidos por Estrella Montolío del Manual de escritura académica y profesional (Barcelona: Ariel, 2014).