La financiación de proyectos de infraestructura en Brasil

28/7/2006 El Exportador


La financiación de proyectos de infraestructura en Brasil está muy condicionada por los elevados tipos de interés existentes en el mercado brasileño. La causa de estos elevados tipos se encuentra en la alta remuneración que el Gobierno brasileño ofrece para la deuda que emite. En mayo de 2006 dicha remuneración ha sido del 15,60% (la denominada tasa SELIC).   

Con estos tipos de interés, las entidades de crédito concentran gran parte de su capacidad de inversión en deuda pública, que tiene además un relativo bajo riesgo, por lo que el crédito disponible en Brasil para proyectos de infraestructuras es escaso. Si a ello le unimos unos impuestos elevados y una justicia lenta, se comprende que el tipo de interés que aplican las entidades de crédito brasileñas a los particulares para este tipo de proyectos sea demasiado alto como para permitir que los promotores privados puedan obtener un retorno adecuado que  justifique los riesgos que tanto el financiador como el promotor asumen al realizar proyectos de infraestructura.

Por otro lado, tampoco es común en Brasil la financiación por instituciones financieras extranjeras, excepción hecha al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Financiera Internacional (CIF), o en moneda extranjera. El riesgo de tipo de cambio no es pequeño en Brasil, como se puede deducir de la evolución del real brasileño frente al dólar y al euro en los últimos años. Los ingresos en los proyectos se perciben en reales y la legislación brasileña no ofrece medios totalmente satisfactorios para mitigar el riesgo de tipo de cambio, debido a las estrictas reglas de control de cambios, a la carestía derivada de la volatilidad del tipo de cambio y a la imposibilidad de proteger totalmente el servicio de la deuda durante toda la vida de la financiación, ya que los instrumentos de cobertura tienen una duración inferior a la de la financiación.  

Por todo ello, casi todos los proyectos de infraestructura en Brasil se financian con los recursos del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), ya sea individualmente o combinándolos con los recursos del BID o de la CIF.  

El BNDES tiene una línea especial de financiación para proyectos de infraestructura que se articula en tres modalidades: (i) préstamos directos al promotor, (ii) préstamos al prestamista del promotor o (iii) una combinación de las modalidades anteriores.

Normalmente, el plazo de amortización oscila entre 8 y 12 años, con un período de carencia entre 6 y 12 meses. Los tipos de interés aplicables se negocian para cada caso a partir de la suma de la tasa de interés de largo plazo (que actualmente es de 8,150% al año) más el correspondiente margen (que suele variar entre el 3% y el 5%). Como es lógico, los intereses se capitalizan durante el periodo carencia.   

Al analizar cada proyecto de esta naturaleza, el BNDES normalmente toma en consideración, entre otros, los siguientes aspectos:

  1. La clasificación del riesgo del promotor;
  2. El riesgo de implantación del proyecto;
  3. La relación entre deuda y recursos propios;
  4. La suficiencia, previsibilidad y estabilidad de los flujos de caja del proyecto;
  5. El riesgo operacional del proyecto; 
  6. El paquete de garantías.

Respecto a esto último, el paquete de garantías habitual en las operaciones de financiación de proyectos de infraestructura en Brasil está formado por:

  1. Fianza del accionista mayoritario (directo o indirecto), normalmente limitada al período de construcción y cuyo importe depende del análisis del riesgo asociado al proyecto. Terminada la validez de la fianza, es común que el proyecto se torne una financiación de proyecto sin recurso.
  2. Centralización de los ingresos de la sociedad vehículo en una cuenta administrada por un banco administrador (que puede o no ser financiador) así como prenda sobre la misma. La regulación de los flujos de caja en tales cuentas no difiere mucho de la práctica internacional.
  3. Propiedad fiduciaria de los bienes del proyecto, aunque se puede acordar que esta garantía quede limitada a los bienes adquiridos con los fondos prestados por los financiadores y, por tanto, no se extienda a todos los bienes del proyecto. Esta garantía viene a ser un sustitutivo de la hipoteca sobre tales bienes.
  4. Prenda de acciones de la sociedad vehículo propiedad del promotor. Normalmente, el ejercicio de derecho de voto es libre -siempre y cuando no afecte negativamente al proyecto- pero el pago de dividendos está limitado. El alcance de la limitación varía mucho en función del tipo de proyecto y del riesgo del mismo.
  5. Prenda de derechos de crédito, tales como el derecho a una indemnización en el caso de que la concesión (los proyectos de infraestructura requieren autorización de la Administración brasileña, normalmente a través de concesiones, licencias o autorizaciones) se revoque por la Administración de forma unilateral.

Nuestra experiencia en distintas operaciones con el BNDES nos ha permitido comprobar que ha conseguido conciliar los principios internacionales de project finance con las normas del ordenamiento jurídico brasileño, permitiendo a promotores y financiadores una estructura contractual que acomode eficazmente sus respectivos intereses. No cabe duda de que Brasil ofrece muchas posibilidades de inversión en infraestructuras, para la cual la financiación de BNDES es una buena alternativa